Conversación del día
Traducción en vivo, en tu navegador. Un caso nuevo cada día, contando lo que se puede hacer con IA que vive dentro de tu navegador.
Dos mecánicos, dos versiones y una furgoneta que tenía que estar el sábado en Viena
A Rubén se le rompió el embrague a las afueras de Szeged. El húngaro no era el problema: el problema era no saber cuál de los dos hombres había dicho cada cosa.
Leer el caso →El perro se comió el ibuprofeno y el veterinario solo hablaba polaco
Un camping en Mazuria, un podenco de doce kilos y media consulta hablando a la vez. Marta necesitaba entender no solo qué decían, sino cuál de las dos frases iba dirigida a ella.
Leer el caso →El papel había que firmarlo ese mismo día y la viuda solo hablaba búlgaro
En una funeraria de Torremolinos, tres personas tenían que decidir qué hacer con un cuerpo. Ninguna entendía del todo a las otras, y la conversación no era de las que se suben a ningún sitio.
Leer el caso →Una sucursal en Cracovia, un altavoz y la palabra que le cambiaba el impuesto
Le congelaron la cuenta por el dinero de una herencia. Enfrente, la directora del banco; en el manos libres, cumplimiento normativo desde Varsovia. Dos voces en polaco y un solo malentendido posible.
Leer el caso →La decisión era de los tres y solo dos hablaban el mismo idioma
Amparo tenía que decidir si se iba a Oslo con su hijo. En la pantalla hablaban tres personas en dos idiomas, y ella necesitaba saber quién decía cada cosa.
Leer el caso →Una cocina, tres voces y un pastillero que no admite errores
Marta tenía una mañana para explicarle a Oksana cómo cuidar a su padre. Y su padre, desde el sillón, corregía con toda seguridad cosas que ya no eran verdad.
Leer el caso →El plazo vencía el martes y el intérprete tenía hueco en tres semanas
Una abogada de extranjería, un cliente que habla francés y un escrito que tenía que recoger exactamente lo que dijo él. Sin intérprete disponible y sin que una sola palabra saliera del despacho.
Leer el caso →Una rotonda a las afueras de Burdeos, dos versiones y un parte por firmar
Marta tuvo un golpe volviendo de vacaciones. Lo difícil no fue entender el francés: fue saber cuál de las tres voces había dicho la frase que decidía quién tenía la culpa.
Leer el caso →El primo que iba a traducir la entrevista no apareció
Rachid se plantó solo en la entrevista de trabajo. Marisa abrió el portátil y siguieron adelante: una carpintería, dos idiomas y una transcripción que sabía quién había dicho qué.
Leer el caso →El niño que traducía sus propias notas
En la primera tutoría del curso, Ibrahima, once años, era el intérprete oficial entre su profesora y su padre. También cuando la conversación pasó a hablar de él.
Leer el caso →Dos preguntaban a la vez y ella tenía que saber a cuál responder
Una entrevista para un puesto de soldadora en un taller de Bilbao: dos jefes que se pisan al hablar y una candidata que lleva un año en el país. Lo difícil no era traducir, era saber quién decía qué.
Leer el caso →Un piso en Róterdam, dos personas hablando a la vez y una palabra que lo cambiaba todo
Ana fue a ver un piso con la agente y el casero. Hablaban neerlandés, encadenados, y en el portal no había cobertura. Lo que necesitaba no era una traducción: era saber quién decía qué.
Leer el caso →Una madre, un médico y una palabra en alemán que no podía fallar
Elena llegó a urgencias en Berlín con su hijo hinchándose y sin poder explicar por qué. La conversación entera se tradujo en su móvil, marcando quién hablaba, sin que el audio saliera del teléfono.
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